Existe un lugar llamado Isla Huellita donde todos los perritos tienen una casa, un trabajo, amigos, juguetes, rutinas y aventuras.
Cuando llega un olorcito especial cruzan la Chetósfera para encontrarte.
Y cuando llega el momento de volver… simplemente regresan a casa.
⛵


Hola. Soy Boris.
Antes de contarte la historia de tu perrito…
quiero enseñarte dónde vive. 🐾
Tienen una cama tibia, una rutina y un nombre que alguien grita por la ventana cuando hay galletas.
Trabajan: hay arquitectos, chefs, barqueros, alcaldes, inventoras y guardianes de estrellas. Reciben ramitas como pago, porque las ramitas son la moneda oficial de la isla.
Tienen pasatiempos, amigos, lugares favoritos y rincones donde guardan los recuerdos.
Y cuando llega un olorcito especial desde Mundo Papás… cruzan la Chetósfera para encontrarte.
Pasa el dedo sobre el mapa. Cada lugar tiene un olor, una historia y alguien esperando.

"Aquí siempre huele a pan." — B.
"No despiertes a los que duermen."
"Croco cuenta historias buenísimas."
Acércate a un lugar… cada rinconcito tiene su olor.
Ciudad Croquetón
huele a pan recién horneado.
Bosque Ramitas
huele a tierra húmeda.
Bosque Colitrufas
huele a hongos dulces.
Puerto Aletita
huele a brisa marina.
Gran Valle
huele a flores silvestres.
Condado Siesta
huele a cobijas tibias al sol.
Monte Mamá
huele a pinos.
Lago de los Barquitos
huele a agua dulce.
Montañas Nevadas
huele a nieve limpia.

Arquitecto

Chef

Alcalde de Condado Siesta

Gallina inventora

Barquero del Lago

Guardián de las historias · Observatorio Snif Snif

Todos los perritos siguen un olorcito. Puede ser…
El olor de alguien que necesita un mejor amigo.
Llegan hasta una enorme burbuja llena de colores. La empujan con sus patitas. Mientras la empujan, un poquito de magia se queda pegada.
Por eso sus patitas huelen a chetos.
Ese olor nunca desaparece.
Es el recuerdo de la primera puerta
que cruzaron para encontrarte.
Cosas que los perritos saben… y que en la isla cuentan en voz baja.
Se dice que al empujar la Chetósfera con sus patitas, un poquito de magia tibia se queda pegada para siempre. Ese olor nunca desaparece: es el recuerdo de la primera puerta que cruzaron para encontrarte.
Se dice que dibujan el círculo de su casita en Isla Huellita, para que sus sueños sepan exactamente dónde recogerlos.
Se dice que están corriendo por el Gran Valle, saludando a viejos amigos y revisando que su casita siga en pie.
Se dice que las palabras humanas viajan mejor cuando se reciben un poquito de lado. Así escuchan también con el corazón.
Se dice que cada juguete enterrado es un tesoro para su próxima vida en la isla. Lo están guardando para cuando vuelvan.
Se dice que en la isla aprendieron a leer los olores del corazón. Cuando alguien se pone triste, su aroma cambia un poquito, y ellos siempre lo notan.
Se dice que en Isla Huellita las ramitas son la moneda oficial. Cada una vale una historia, un abrazo o una galleta.
Se dice que su olfato escucha tus pasos desde antes de que des la vuelta a la esquina. Llevan rato sonriendo.
Se dice que aprendieron de Wilson, el chef, que las cosas tibias siempre se comparten.
A veces creemos que los perritos llegan a nuestra vida por casualidad.
Pero en Isla Huellita saben que no es así.
Ellos siempre supieron
exactamente dónde encontrarnos.
hecho a mano, con cariño · un cuento único · ilustrado